BARILOCHE | VIOLENCIA DE GÉNERO
Ocho hechos, nueve delitos y una condena de un año y medio en suspenso
La historia acumula hechos desde octubre de 2022 y tiene como denominador común las amenazas, la violencia y el hostigamiento. En uno de los episodios, el hombre ingresó sin autorización a una vivienda y arrojó piedras contra la casa y una camioneta, provocando distintos daños.
Ese mismo día, según la acusación, amenazó a su pareja blandiendo un palo. Le dijo que la golpearía, que la mataría y que la descuartizaría. La mujer permaneció en la vivienda por temor y al día siguiente se retiró junto a su hijo.
En diciembre de 2023 irrumpió en el domicilio de su expareja y sustrajo un teléfono celular que estaba en manos del hijo menor de edad de la mujer. Tres meses después volvió a protagonizar episodios violentos: amenazó a dos mujeres simulando llevar un arma en la cintura y aseguró que les dispararía con una .45. Esa misma noche arrojó una piedra contra una ventana y rompió el vidrio.
Pero el último capítulo llegó en 2026. El 20 de abril se presentó en la casa de su expareja, atravesó el portón cerrado y avanzó hasta la puerta. Allí amenazó con golpear al hermano adolescente de la mujer. Media hora después regresó y lanzó una amenaza contra todo el grupo familiar: dijo que los iba a matar y que iba a “tirotear la casa”.
El 16 de mayo volvió a presentarse en el domicilio, pese a que tenía vigente una prohibición de acercamiento. Esta vez amenazó a la actual pareja de su expareja con descuartizarlo. La Fiscalía consideró que los hechos de 2026 configuraban violación de domicilio, tres hechos de amenazas simples y desobediencia a una orden judicial, todos en concurso real.
En total, el expediente reunió ocho hechos y nueve delitos: violación de domicilio, daños, amenazas calificadas por el empleo de un arma, hurto, amenazas simples y desobediencia judicial. El acuerdo de juicio abreviado fue homologado por el Foro de Jueces Penales de Bariloche.
La condena fue de un año y seis meses de prisión de ejecución condicional. Deberá cumplir durante dos años reglas de conducta que incluyen tratamiento psicológico, prohibición de acercamiento y contacto con las víctimas, abstención de consumir estupefacientes y de abusar del alcohol, además de no cometer nuevos delitos.
El fallo también dispuso el cese de la prisión preventiva y del monitoreo electrónico, y ordenó su inmediata libertad, siempre que no existiera otra medida restrictiva vigente.