BARILOCHE | ESTAFAS Y ABUSOS COMERCIALES
Pagaron una cabaña de contado, esperaron dos años y ahora el vendedor deberá pagarles $15 millones
Para cualquier laburante, acceder al lote y encarar la construcción de la casa propia es el esfuerzo de toda una vida. Por eso, cuando el sueño se transforma en una pesadilla por culpa de la especulación de un comerciante, la bronca pega el doble. Eso fue lo que le tocó atravesar a una pareja de la ciudad que esperó más de dos años por una cabaña que dejó pagada hasta el último centavo y que jamás le entregaron.
El calvario terminó en los tribunales del fuero Civil de Bariloche con un fallo categórico: el juez responsabilizó de lleno al vendedor por incumplimiento contractual y lo condenó a desembolsar 15,2 millones de pesos (más intereses) en concepto de reparación e indemnización.
La compra completa y la eterna espera
La historia arrancó cuando la pareja se acercó a una maderera de la ciudad para encargar una cabaña de 63 metros cuadrados. El trato incluía todo el combo para instalar en su terreno del barrio Quimey Ruca: la tirantería de madera, las divisiones internas, el techo, seis ventanas y demás componentes estructurales. Los compradores desembolsaron la totalidad del dinero pactado y se sentaron a esperar.
Como suele pasar en estos contratos abusivos, la empresa no le fijó una fecha límite de entrega en el papel. Pasaron los meses, las estaciones y los años sin que apareciera un solo tirante. Con la urgencia habitacional al cuello y tras dos años de vueltas, la pareja dijo "basta": enviaron una carta documento intimando a la maderera a poner fecha y entregar la estructura en un plazo máximo de 60 días.
Al no obtener respuestas concretas ni soluciones reales, rescindieron el contrato y llevaron al comerciante ante la Justicia.
Excusas de compromiso y el freno del juez
Sentado en el banquillo, el dueño de la maderera tiró la pelota afuera. Argumentó que el contrato no tenía plazo, que los compradores debían avisarle cuándo tenían lista la platea de hormigón en el terreno y hasta intentó escudarse en supuestos trámites administrativos de la Municipalidad de Bariloche sobre el lote.
Sin embargo, el magistrado tiró abajo cada una de las gambetas de la defensa:
Incapacidad de probar la culpa del cliente: El juez dejó en claro que, una vez intimado por 60 días, el vendedor estaba en falta (en "mora") y era él quien debía demostrar que los compradores le habían impedido entregar la madera, algo que no pudo probar jamás.
Cosas al revés: Las cuestiones de planos o permisos municipales no eran excusa para no fabricar ni entregar la casa, ya que no existía ninguna prohibición legal que impidiera el armado de la estructura.
Apareció tarde: La maderera recién dijo que tenía la cabaña "lista" cuando los compradores ya habían dado por roto el contrato hartos de la tomada de pelo.
"Perdieron mucho más que una vivienda"
Lo más valioso del fallo radicó en la mirada humana de la sentencia. A la hora de fijar el monto de la indemnización, el magistrado entendió la magnitud del daño provocado más allá de los maderas y la chapa.
"Los actores han perdido mucho más que una vivienda", remarcó el juez, subrayando que lo que la maderera pisoteó fue el proyecto de un "hogar familiar". Además, el tribunal castigó la conducta del comerciante señalando que evidenció una "falta de profesionalismo que debe ser sancionada para evitar que esa conducta se reitere en el futuro".
Aunque el fallo aún puede ser apelado por la defensa, la resolución sienta un precedente clarísimo en la calle: los sueños de la gente no son mercadería para especular y los comerciantes incumplidores tienen que pagar.