2026-08-31

INGENIERO JACOBACCI | VIOLENCIA DE GÉNERO

Lo prohibieron acercarse y siguió contactándola hasta terminar golpeando la puerta de su casa

Un hombre fue condenado a un año de prisión condicional luego de reconocer siete hechos de amenazas y desobediencia judicial. Durante tres meses incumplió reiteradamente la prohibición de acercamiento y contacto: utilizó WhatsApp, Facebook Messenger y hasta otro número telefónico. El último episodio ocurrió en la casa de la víctima.

La historia comenzó el 20 de diciembre de 2025, cuando el hombre amenazó a la víctima mediante mensajes de WhatsApp. Las comunicaciones, según estableció la acusación, fueron lo suficientemente intimidatorias como para generarle temor por su integridad física y la de su hijo menor.

Después llegó la prohibición judicial de acercamiento y contacto. Pero la medida, al menos para él, pareció tener carácter meramente decorativo.

Los días 26, 27 y 29 de diciembre y el 2 de enero volvió a comunicarse con la mujer, pese a la orden vigente. Y no fue el final: durante enero y febrero insistió nuevamente por WhatsApp. También utilizó Facebook Messenger y, más adelante, otro número telefónico.

El 3 de marzo volvió a enviar mensajes, imágenes, audios y videos. Y el 20 de marzo reincidió. Siete días después, directamente fue hasta la vivienda de la víctima. Golpeó y pateó la puerta mientras exigía que le permitieran entrar. Se retiró recién cuando ella le advirtió que llamaría a la Policía.

La Fiscalía lo acusó por amenazas y seis hechos de desobediencia judicial, en concurso real. La evidencia incluía las denuncias, las resoluciones que imponían las prohibiciones, informes de riesgo, pericias sobre las comunicaciones, registros de cámaras de seguridad y otros elementos reunidos durante la investigación.

El hombre reconoció su responsabilidad y aceptó un acuerdo pleno con la Fiscalía, la querella y su defensa. El Foro de Jueces Penales de Bariloche lo homologó y le impuso un año de prisión de ejecución condicional.

Durante los próximos dos años deberá mantener domicilio, presentarse cada dos meses ante el IAPL, continuar —si corresponde— un tratamiento por adicciones, realizar un curso de nuevas masculinidades y, fundamentalmente, no volver a contactar ni acercarse a la víctima. Si incumple las reglas o comete un nuevo delito, la condicionalidad de la pena puede ser revocada.

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