2026-08-22

ESQUEL | HOMICIDIO

Una discusión, un cuchillo y 12 años de prisión

Fabián Oscar González reconoció haber atacado con un cuchillo a dos hermanos durante una pelea en su vivienda. Samuel Melín murió como consecuencia de una de las tres puñaladas que recibió. El otro hermano sufrió heridas leves.

El crimen ocurrió en julio de 2025 en Esquel. González fue condenado mediante un juicio abreviado a 12 años de prisión por homicidio simple y lesiones leves. El juez valoró las pruebas reunidas, el reconocimiento de responsabilidad y el arrepentimiento del acusado, aunque dejó en claro que el arrepentimiento, por sí solo, no alcanza para evitar una condena.

El 18 de julio de 2025, cerca de las 19.30, Fabián Oscar González invitó a su casa a Samuel Melín y a su hermano. Los tres estuvieron allí tomando bebidas alcohólicas hasta que comenzó una discusión. Los hermanos decidieron irse, pero cuando salieron de la vivienda González fue detrás de ellos.

Según la investigación, los hermanos le pidieron que abriera el candado del portón. La respuesta fue otra: González volvió a entrar a la casa, salió con un cuchillo de gran tamaño y los atacó. Samuel recibió tres puñaladas y una de ellas alcanzó la vena femoral, provocándole la muerte. Su hermano sufrió un corte en el flanco izquierdo, considerado una lesión leve.

González reconoció su responsabilidad y aceptó una pena de 12 años de prisión mediante un juicio abreviado. La Fiscalía consideró como agravantes el arma utilizada, la cantidad de lesiones y, especialmente, el motivo que desencadenó la pelea: un conflicto que terminó escalando hasta convertirse en un homicidio.

El juez homologó el acuerdo luego de considerar contundente la prueba reunida durante la investigación, que incluyó peritajes de ADN y testimonios. También valoró que los familiares de las víctimas aceptaran la resolución. La condena fue por homicidio simple en concurso real con lesiones leves.

Durante la audiencia, el magistrado destacó el arrepentimiento de González, pero puso un límite claro: arrepentirse después de matar a una persona no borra lo ocurrido. “Esto no alcanza”, sostuvo al fundamentar la sanción. También remarcó que ninguna decisión judicial puede devolverle la vida a Samuel.

El juez habló entonces de una tragedia que, lamentablemente, no resulta excepcional: vidas que se pierden por discusiones o problemas que en principio parecen menores. En este caso, aquella pelea terminó con un joven muerto, otro herido y un hombre condenado a 12 años de prisión. Una discusión que duró un rato; las consecuencias, bastante más.

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