lunes 7 de septiembre de 2026

¡ESTAMOS SALVADOS!

Ahora sí: se terminaron las eternas esperas del colectivo en Bariloche… ¿o no?

Mi Bus incorporó cinco unidades 0 km y la Municipalidad volvió a hablar de renovación, disponibilidad y estabilidad en las frecuencias. Con 32 coches nuevos incorporados desde 2024, todo parece indicar que se aproxima una nueva era: esa en la que el colectivo llega cuando tiene que llegar, no se rompe a mitad de camino y los pasajeros dejan de mirar la aplicación como quien espera un milagro.
19/08/2026

Bariloche y sus habitantes pueden respirar tranquilos.

Cinco nuevos colectivos 0 km ya están circulando por las calles de la ciudad y, según la información oficial, vienen a mejorar la disponibilidad de unidades, reducir las interrupciones por mantenimiento y contribuir a una mayor estabilidad en las frecuencias. Haciendo una cuenta rápida, con matemática previa de segundo grado, nos da algo así como un cuarto de colectivo nuevo por línea.

Pero dicen que soin treinta y dos unidades nuevas desde 2024.

Treinta y dos.

Así que, ahora sí, todo indica que quedaron definitivamente atrás aquellas pequeñas incomodidades del transporte urbano: esperar el colectivo durante 40 minutos, una hora o lo que determine el misterioso humor de la frecuencia; verlo pasar lleno y comprobar que el siguiente viene quién sabe cuándo; subir a una unidad que parece haber sobrevivido a las guerras de los Balcanes, Kosovo, Ucrania y varias generaciones de pasajeros; o descubrir, a mitad de recorrido, que el viaje terminó porque el coche decidió jubilarse por sus propios medios o porque el pasajero cayó por un agujero del piso.

También deberían quedar en el pasado esas simpáticas escenas en las que decenas de personas se amontonan en una parada bajo el frío patagónico, preguntándose si el colectivo llegará antes de Navidad..

Porque, según la explicación oficial, una flota más nueva permite disminuir las bajas imprevistas y contribuir a una mayor estabilidad en las frecuencias.

Magnífico.

Ahora sólo falta comprobarlo en la calle.

Porque el problema del transporte urbano de Bariloche no se mide únicamente en la cantidad de unidades 0 km que aparecen en una gacetilla. También se mide en cuánto espera un pasajero, cuántos colectivos efectivamente circulan, con qué frecuencia lo hacen, cuántas ventanas cierran, cuántos agujeros hay en el piso y cuántas veces una unidad queda fuera de servicio cuando debería estar llevando gente.

La empresa anticipó que durante lo que resta del año continuará incorporando unidades.

Bienvenidas sean.

Pero entre el colectivo nuevo y el pasajero que espera en la parada hay una vieja costumbre llamada servicio. Y esa, por ahora, no viene en versión 0 km.

En Tribunal de la Calle, vamos a esperar el próximo colectivo.

Si llega.