ALTO VALLE | CONECTIVIDAD
Rutas y tren: Río Negro toma el volante, pero avisa que no habrá milagros
El gobernador Alberto Weretilneck presentó el esquema en Cipolletti ante intendentes y representantes institucionales de las localidades atravesadas por ambos corredores. Recordó a las más de 200 personas que murieron en las rutas 22 y 151 y sostuvo que, después de años de reclamos sin respuesta, la Provincia decidió “tomar el problema”.
La primera etapa vial contempla intervenir unos 305 kilómetros, con trabajos sobre calzadas, banquinas, señalización y seguridad. Hay tres prioridades: la rotonda de las rutas 22 y 250 en Choele Choel, el tramo de la 151 entre Barda del Medio y Catriel y el sector de Puente 83, en Cipolletti. Para financiar las primeras obras, la Provincia buscará un crédito de hasta USD 60 millones a través de FONPLATA.
Pero antes de que aparezcan las máquinas habrá que esperar. La incorporación de los distintos tramos será progresiva y los sectores que no tengan contratos u obras en ejecución deberán ser entregados a Río Negro en un plazo de hasta 60 días hábiles. Además, el Ejecutivo enviará a la Legislatura los proyectos para ratificar los convenios, declarar la emergencia vial y habilitar el financiamiento.
Con el Tren del Valle, el calendario también tiene letra chica. Río Negro tendrá hasta 120 días de transición antes de asumir efectivamente la operación. Durante ese período se revisarán formaciones, vías, seguros, habilitaciones y capacitación del personal. El gobernador fue bastante claro sobre la vara que pretende aplicar: si el tren anuncia diez servicios, deberán funcionar los diez; y si dice que pasa a una hora, tendrá que pasar a esa hora.
El plan ferroviario contempla recuperar tres formaciones, intervenir pasos a nivel y construir cinco apeaderos. La primera meta será recuperar el recorrido entre Cipolletti y General Roca, para luego extenderlo hasta Chichinales. En abril de este año el servicio transportó 24.299 pasajeros, mientras que el estudio presentado por la Provincia señala que 8.421 estudiantes se trasladan entre ciudades para cursar.
Río Negro, entonces, tomó el volante de dos problemas que durante años se discutieron con Nación. Ahora viene la parte menos épica: conseguir el financiamiento, terminar los convenios, tomar posesión de los tramos, hacer las obras y lograr que el tren llegue cuando dice que va a llegar. Recién ahí se podrá medir si el cambio de jurisdicción también fue un cambio de realidad.