VACA MUERTA| INFRAESTRUCTURA
Río Negro y Neuquén planifican la conectividad del Alto Valle
El trabajo analizará el crecimiento del tránsito, el transporte de cargas, la actividad hidrocarburífera y la producción frutícola, además de posibles nuevas rutas, conexiones y obras de infraestructura.
Río Negro y Neuquén comenzaron a trabajar en un diagnóstico para definir cómo deberá ser la conectividad del Alto Valle en las próximas décadas. Los gobernadores Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa firmaron este lunes un acuerdo con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para financiar y desarrollar un estudio integral sobre la infraestructura de la región.
La iniciativa parte de un problema que ya se hace sentir: el crecimiento de la actividad de Vaca Muerta y del movimiento productivo del Alto Valle incrementó la circulación de camiones, trabajadores, bienes y servicios en una región que comparte rutas, ciudades y conexiones entre ambas provincias.
El estudio buscará medir los flujos actuales y proyectar los futuros para determinar dónde están los principales problemas y qué obras deberían priorizarse. Entre otras cuestiones, se analizarán nuevas conexiones, ampliaciones, variantes y trazas alternativas.
El relevamiento no se limitará a las rutas. También incluirá el sistema ferroviario, corredores y plataformas logísticas, transporte de cargas y pasajeros, movilidad urbana e interurbana y las necesidades vinculadas tanto a la actividad hidrocarburífera como a la producción frutícola e industrial.
Uno de los desafíos será compatibilizar dos actividades que tienen cada vez mayor peso en la región: Vaca Muerta y la producción tradicional del Alto Valle. El objetivo es que el crecimiento del movimiento energético no termine agravando los problemas de circulación, seguridad vial y logística que ya enfrentan las ciudades y los productores.
El trabajo también podrá evaluar infraestructura aeroportuaria y portuaria, sistemas inteligentes de transporte y distintas alternativas para financiar las obras que eventualmente sean necesarias.
El CFI aportará asistencia financiera y supervisará el estudio, mientras que los equipos técnicos de Río Negro y Neuquén participarán en su elaboración. También está prevista la intervención de municipios, universidades, empresas y cámaras empresariales.
Por ahora no hay una nueva ruta ni una obra definida. El primer paso será saber qué necesita realmente la región y cuánto costará hacerlo. Después vendrá la parte más difícil: conseguir el financiamiento y convertir el diagnóstico en infraestructura.